Labio leporino: qué es, síntomas y tratamiento

Labio Leporino

A lo largo de nuestra vida podemos sufrir diversas afecciones que pueden alterar nuestra salud oral y la estructura tanto de nuestra boca como de los componentes anatómicos próximos. En tal sentido, se estima que las principales causas de dichas alteraciones se producen por deficiencias en los hábitos de higiene, traumatismos importantes y enfermedades sistémicas que producen cambios negativos en el espacio bucodental.

No obstante, nuestro bienestar puede verse afectado en ocasiones por anomalías que se manifiestan aún antes de que abandonemos el vientre materno, que es lo que conocemos comúnmente como condiciones congénitas. Estas suelen surgir como consecuencia de la carga genética que una persona hereda de sus padres, pero también suelen aparecer por problemas en el desarrollo del feto, así como por otras causas que aún se desconocen.

Cuando las imperfecciones congénitas afectan el área bucal o facial, tienden a generar alteraciones estéticas importantes, debido a la importancia del rostro (y particularmente de su tercio inferior) como parte de nuestro aspecto general. Asimismo, traen aparejados efectos no deseados sobre el funcionamiento de nuestros músculos, huesos y otros elementos faciales, haciendo que se imposibiliten o dificulten tareas habituales como masticar y tragar alimentos o pronunciar sonidos adecuadamente, entre otros.

Entre las condiciones orales más comunes que pueden afectar a los pacientes perinatales tenemos la presencia del labio leporino. Se estima que esta afectación puede hacerse presente entre 1 de cada 740 nacimientos, por lo que se considera bastante frecuente. Si quieres saber más sobre las causas de este padecimiento, así como las acciones que pueden llevarse a cabo para mitigar sus efectos, te invitamos a seguir leyendo.

¿Qué es el labio leporino?

La palabra “leporino” proviene del vocablo latino lépore, el cual equivale a la palabra española “liebre”. Cuando se hace referencia al labio leporino, estamos haciendo referencia a la condición humana que consiste en el inadecuado cierre del paladar, y, en consecuencia, la presencia de una aparente fisura en el labio superior, lo que le otorga una forma similar al del pequeño mamífero.

Este fenómeno ocurre por la existencia de una brecha considerable en el cielo de la boca, al no haberse unido adecuadamente los tejidos que conforman el paladar. En los casos normales, la consolidación de esta estructura suele llevarse a cabo entre las 6 y las 9 semanas de gestación, pero si ocurre alguna alteración en este proceso, es probable que derive en una brecha que se extienda hasta el labio superior, dividiéndolo en dos o más partes.

Si bien el labio leporino suele afectar principalmente uno de los lados de la cara, hay ocasiones en las que se producen efectos bilaterales, con cortes que se disponen paralelos y tienden a desembocar en las fosas nasales. Esta alteración puede modificar sustancialmente los rasgos faciales y conducir a importantes efectos sobre la funcionalidad de la boca y dientes.

A pesar de que esta representa una condición muy molesta y modifica significativamente varias esferas de la vida del afectado y de sus padres, el avance en los métodos terapéuticos ha logrado que la apertura en el paladar y labio pueda ser corregida, así como que cada vez se generen cicatrices menos vistosas, redundando en una apariencia más normal y deseable.

Causas del labio leporino

En la actualidad, se desconoce cuáles son las causas exactas que pueden motivar la presencia de labios leporinos. Sin embargo, se cree que podría generarse por la existencia de defectos genéticos, junto con otros factores que pueden presentarse en el contexto del embarazo:

Factores genéticos

Se ha constatado la intervención de aspectos genéticos en la aparición del labio leporino, puesto que diversos estudios han identificado que los bebés que cuentan con un historial familiar de este tipo de afección cuentan con un riesgo superior a sufrir de ella, en comparación con los que no tienen ascendientes que la hayan padecido.

Adicionalmente, se ha reconocido que una gran variedad de síndromes genéticos (enfermedades hereditarias que producen uno o más síntomas), se relacionan con el labio leporino. Entre ellos, se han destacado el síndrome de Down, el síndrome de Waardenburg, el síndrome de Pierre Robin y otras varias centenas de alteraciones similares. Se atribuye que un 30 % de los casos de labio leporino obedecen a este tipo de causa.

Condiciones del embarazo

Como muchas personas saben, hoy en día la salud del feto y su desarrollo están determinados en gran parte por la salud de la madre al momento del embarazo. Al respecto se ha indicado que los primeros meses de este proceso es la etapa más importante para determinar el potencial de crecimiento de un individuo.

Si la madre llega a presentar condiciones metabólicas crónicas como diabetes o consumir fármacos, tales como los requeridos para tratar las convulsiones, el acné, la artritis, la psoriasis o el cáncer, es muy posible que se presente ese tipo de malformación.

Otros ensayos clínicos han determinado que la ingesta de alcohol o el hábito del tabaquismo pueden crear las condiciones requeridas para dicha alteración.

Consecuencias del labio leporino

Padecer labio leporino puede causar efectos no deseados muy diversos, tanto desde el punto de vista estético como funcional. Seguidamente, te indicamos cuáles son los más comunes.

Problemas relacionados con la alimentación

El recién nacido que padece de esta alteración congénita suele tener dificultades a la hora de adquirir los nutrientes necesarios en el contexto de la lactancia materna, al no contar con la capacidad de ejercer la presión negativa (succión) necesaria para extraer la leche del seno de la madre.

Esto ocurre por la presencia de la brecha en el labio, la cual impide que se produzca el sellado necesario:

Inadecuada distribución dental

Al existir una hendidura en el paladar que atraviesa la encía, ocurre que los dientes pueden ser más grandes o más pequeños que los normales, así como que proliferen piezas supernumerarias. En ocasiones, los dientes tienen que distribuirse en un menor espacio, por lo cual pueden sobreponerse unos sobre otros.

Esto puede ocasionar problemas a la hora de masticar alimentos, así como propiciar la acumulación de restos de comidas en los espacios interdentales, aumentando de este modo la aparición de caries y enfermedades de las encías.

Fonación incorrecta

En la formación de los sonidos empleados en el habla humana, el paladar, la cara interna de los dientes y los labios tienen una importancia capital, ya que intervienen en la pronunciación de varias consonantes.

Si existen alteraciones morfológicas de estas estructuras (tal y como ocurre ante la presencia del labio leporino), la lengua podría posicionarse inadecuadamente, distorsionando los fonemas y dificultando comunicarnos adecuadamente.

Mayor probabilidad de sufrir infecciones auditivas

Se ha comprobado que los neonatos y los niños pequeños que cuentan con labios hendidos tienen una mayor propensión a sufrir infecciones auditivas que los niños que no disponen de esta anomalía. Lo que provoca que puedan desarrollar problemas para escuchar correctamente.

Tratamiento para el labio leporino

El tratamiento recomendado para corregir dicha malformación consiste en la aplicación de una cirugía maxilofacial, en la que se realizarán incisiones en el tejido labial a ambos lados de la hendidura, uniéndose ambos mediante puntos de sutura. En este procedimiento también se unen los músculos entre sí para que pueda existir posteriormente un movimiento natural de los labios. En algunos casos, puede complementarse el cierre de la brecha labial con una cirugía plástica de nariz para corregir su forma, siempre y cuando esta haya sido afectada por el labio leporino. Esta medida terapéutica podrá practicarse entre los 3 y 6 meses de edad, e incorporará la utilización de anestesia general para que no se sientan dolores o molestias.

Si el labio leporino coincide con la presencia del paladar hendido (una condición que también resulta muy frecuente), se podrá llevar a cabo una cirugía adicional para cerrar el espacio y reconstruir los tejidos afectados. Este procedimiento se tiende a llevar a cabo entre los 8 y 12 meses de edad.

Una vez efectuadas ambas intervenciones, podrá resultar necesario que el afectado realice terapia del habla para ayudarle a mejorar su pronunciación y articulación de fonemas.

Consulta con nosotros tu caso

Si tu hija o hijo recién nacido padece alguno de los signos relacionados con el labio leporino, no dudes en contactar a la Clínica dental en Valencia CEMEQ.

Contamos con los profesionales más reputados y experimentados en el área de cirugía oral y maxilofacial, así como profesionales del área de la medicina estética, quienes trabajarán en conjunto para mitigar las consecuencias relacionadas con dicha afección.

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