Frenillo: descubre qué es y sus tipos

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Cada persona cuenta con diferentes tipos de frenillos, ¿lo sabías? Estas finas membranas se conectan con algunas partes de la cavidad bucodental y nos ayudan con el proceso de trituración, habla e incluso la deglución. Cuando no se desarrollan como es debido, terminan interfiriendo en nuestro día a día.

En el Centro Quirúrgico CEMEQ nos encargamos de solventar cualquier anomalía que puede estar perjudicando la anatomía de tu boca o a nivel estético, proporcionando tratamientos especializados, personalizados y de última generación. 

En este artículo te contamos todo lo que necesitas saber sobre el frenillo. ¡Sigue leyendo! 

¿Qué se conoce como frenillo?

Los frenillos representan en este caso al área bucal; son bandas de tejido conectivo fibroso, muscular o ambos. Suelen estar recubiertas de mucosa que va desde el reborde alveolar hasta la mucosa del labio, mejilla o lengua.

La funcionalidad de esta membrana oral es garantizar una movilidad completa de la lengua. Existen tres tipos de frenillos: el labial superior, el labial inferior y el lingual. 

¿Qué tipos de frenillos existen?

A continuación, destacamos las características de los diferentes tipos de frenillo: 

  • Frenillo labial superior

Es un repliegue fibroso de mucosa que va desde la cara interna del labio superior y se inserta en la encía hasta el paladar. Puede estar presente tanto en niños como en adultos, llegando a adoptar diferentes formas.

  • Frenillo labial inferior

Es un repliegue de mucosa en la línea mediana de la boca, que conecta el labio inferior con la encía.

Si el frenillo labial, ya sea superior o inferior, es demasiado ancho o largo, puede llegar a conectarse por medio del tejido de las encías entre los dientes con la parte frontal del paladar. 

Una vez que esto pasa, puede generar un hueco entre ambos dientes frontales y requerir un método quirúrgico por parte de un odontólogo, un cirujano bucal u otro especialista.

  • Frenillo lingual

Es muy característico, ya que constituye un cordón fibroso de encía que va desde la punta de la lengua hasta el suelo de la boca donde se inserta. 

Suele formarse a lo largo del proceso de gestación y puede abarcar todos los tamaños y grosores posibles. En la mayoría de los casos, se corrige alrededor de los dos a cinco años. 

Cuando es más corto de lo normal o se une a la lengua en una posición demasiado adelantada, se denomina anquiloglosia lingual y provoca que los movimientos de este órgano se vean limitados.

¿Qué inconvenientes ocasiona el frenillo?

Cuando el frenillo es corto puede ocasionar:

  • Problemas de alimentación

Este déficit alimentario sucede en bebés que se encuentran en proceso de lactancia, debido a que dificulta el proceso de succión. La lactancia deficiente puede ocasionar una ingesta de alimentos inadecuada y un mal desarrollo en el crecimiento del bebé. 

No obstante, este proceso interfiere en dos aspectos: 

  • Por un lado, el bebé no va a poder alimentarse bien ocasionándole molestias o problemas en la digestión.
  • Por el otro, terminará perjudicando a la mamá; el niño realiza una fuerza desmedida con el fin de extraer la leche, ocasionando la aparición de grietas e isquemias, o mastitis.
  • Oclusión

Cuando el frenillo impide el movimiento lingual, la estructura maxilofacial no se desarrolla como es debido, ocasionando que el recién nacido respire por la boca en vez de la nariz. Esto puede desencadenar procesos alérgicos o contagios virales en sus vías respiratorias.

  • El habla

En este caso dificulta la pronunciación de algunos sonidos que requieren de la colocación de la lengua en el cielo del paladar, como los sonidos de ciertas consonantes (erre, ese, de, te) o sonidos como, t, d, z, s, th, r e inclusive, la l.

  • Mala higiene bucal

En el caso de niños mayores o adultos, puede ser difícil quitar los restos de alimentos de los dientes. Esto contribuye con la aparición de caries y algunas patologías bucodentales. 

  • Actividades orales

Paralelamente, puede interferir en ocupaciones como lamer un cono de helado, silbar, besar o tocar cualquier instrumento de viento.

¿Cómo sé si padezco del frenillo lingual corto?

Un modo muy preciso y claro de identificar si estás frente a esta anomalía, es comprobando si cuando sacas la lengua su punta toma forma de “v” o si se dibuja una hendidura en su centro al tirar de ella.

El odontólogo verificará el grado de movilidad de la lengua a través de una investigación clínica, donde comprobará si eres capaz de realizar movimientos simples como tocar el paladar o el labio superior con la punta de la lengua, sacarla o moverla de un lado a otro.

En casos más extremos puede sugerir una investigación radiográfica para descartar la posibilidad de tener un diente integrado o un tabique de hueso bastante grueso.

¿Cuáles son los indicios del frenillo lingual corto?

Puedes detectar el frenillo lingual corto si ocurre lo siguiente:

  • Paladar extremadamente estrecho, originando maloclusiones, apiñamiento dental y rotaciones de las piezas dentarias.
  • Retrognatismo: la mandíbula inferior tiene una postura retraída con respecto al maxilar superior.
  • Pequeñas llagas, ampollas o ciertos desgarros gingivales.
  • La existencia de un diastema.
  • Ciertos ruidos producidos por la lengua, como crujidos o clic cuando él bebe se alimenta.
  • Incapacidad para lograr que el recién nacido se agarre como es debido al pecho.
  • Tomas largas y cansadas para el niño.
  • Imposibilidad para que el recién nacido ingiera suficiente proporción de leche, lo que genera una lenta ganancia de peso
  • Pezones doloridos que favorecen la infección.
  • Sensación de baja producción de leche.
  • Hipogalactia.
  • Destete temprano.

Tratamientos para el frenillo

El procedimiento correcto dependerá del nivel de severidad sobre la patología en el frenillo:

  • Tratamiento logopédico

Consiste en intentar alargar el frenillo por medio de métodos y/o ejercicios convencionales, con el objetivo de suplir la inmovilidad de la lengua. Se recomienda visitar a este especialista antes y después de cualquier intervención quirúrgica bucodental.

En casos más severos se recomienda un tratamiento quirúrgico más especializado y enfocado en la zona afectada, del cual no se suelen derivar mayores complicaciones. 

Estos tratamientos pueden aplicarse tanto en bebés o niños como en adultos:

  • Frenectomía

Puede aplicarse con o sin anestesia en la sala de recién nacidos del hospital o en el consultorio del médico. El propósito de esta intervención es liberar la lengua para permitir el habla, la deglución y el movimiento adecuado.

El método es rápido y las molestias son mínimas, debido a que hay pocas terminaciones nerviosas o vasos sanguíneos en dicha región. Sencillamente, el odontólogo o cirujano maxilofacial revisa el frenillo y después usa unas tijeras esterilizadas para cortarlo o liberarlo. 

Si se presenta sangrado durante o a posteriori del procedimiento, es probable que solo se trate de una o dos gotas de sangre. No obstante, después de la intervención puedes amamantar al bebé sin ningún problema. 

  • Frenuloplastia

Este tratamiento se implementa siempre y cuando se requiera una reparación adicional; o si el frenillo es demasiado grueso como para someterlo a una frenectomía. Una vez que se libera el frenillo, la herida se cierra con suturas que se absorben solas mientras la lengua termina de sanar. 

Se realiza bajo anestesia general con aparatos quirúrgicos. Después de la intervención se pueden recomendar ejercicios para la lengua, con la intención de mejorar su desplazamiento y minimizar las probabilidades de que se formen ciertas cicatrices. 

No obstante, se debe considerar que en algunos casos, dichos tratamientos pueden ocasionar hinchazón en el sector o leves hemorragias. Por ello, es fundamental mantener un control específico con tu odontólogo para que pueda evaluar la existencia de infecciones o malestar en la zona afectada; también asistir a las consultas programadas tras una semana desde la intervención para certificar que todo va viento en popa.

Es indispensable hacer una secuencia de ejercicios postcirugía para prevenir que el frenillo se acorte otra vez. Esta rehabilitación es tan esencial como las intervenciones quirúrgicas, por lo que si no se cumple, es posible que se tenga que volver a intervenir.

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